Asuntos de cucharón
Noviembre 6, 2009 por Vladia
En las casas cubanas hay sobre todo un par de cosas que no se pueden extraviar: la llave y la Libreta. Cuando eso ocurre se forma la desagradable, casi cunde el pánico.Pues resulta que la vecina me acaba de comunicar con cara de muy pocos amigos: “Ahora sí que está mala la cosa: ¡van a quitar la Libreta!”.
Durante décadas, la tan llevada y traída cartilla de racionamiento ha sido constante objeto de crítica: que si somos los únicos en el planeta que la tenemos, que si con lo que dan apenas alcanza para empezar el mes… Y ahora, resulta que hay susto.
La noticia no se ha hecho oficial, pero algunas evidencias se anuncian en las pizarras de las bodegas y en los puestos: Papa por la libre, a peso la libra; y también chícharos, a 3.50. Con anterioridad, ya había sido reducida la cuota de granos y también la de sal. No creo que ese mecanismo, surgido en 1963, se elimine de un plumazo, debe ocurrir de manera paulatina y también diferenciada.
Lo cierto es que se acumulan razones para terminar con la libreta, y también para abonar el susto de la gente.
El horno no está para galleticas en nuestra maltrecha economía: solo podremos continuar con subsidios - no son solo la libreta- que se justifiquen plenamente y operen de manera directa, personalizada. Pero ese mismo horno, que no ha podido levantar temperatura por disímiles causas, tampoco ha logrado cocer el imprescindible pastel en que salario y productividad empalmen con coherencia y justeza.
De ahí que no sean pocos quienes ahora cruzan los dedos al ver acercarse el término de la libreta de racionamiento. Sin dudas, no habrá desamparados y para los más vulnerables desde el punto de vista económico se brindarán soluciones. Pero… el asunto se las trae porque aun quienes no se ubican dentro del bolsón de los de más bajos ingresos y viven honradamente, también nos las vemos negras para servir cada día la mesa.
Se ha invocado muchas veces al trabajo como único combustible para alimentar exitosamente el horno de la economía, pero junto con él, deberían echar a andar importantes incentivos entre los que se ubica el propio salario, y es esa una de las encrucijadas donde se traba el paraguas. Mis colegas Ariel Terrero, Heriberto Rosabal y Delia reyes recientemente indagaron sobre ese tema y los saldos de tal investigación titulada “Carrera con obstáculos” y publicada en dos partes en la revista Bohemia, son para meditar largo rato.
Ineficiencias, inoperancia del concepto de propiedad social y mermados sentidos de pertenencia; paternalismos, exceso de centralizaciones, descontrol y desorganización, desvíos, irracionalidad y despilfarro, burocracia, ineptitud en algunos cargos directivos, carencias acumuladas, ciclones, bloqueo y crisis mundial, son vientos que soplan con fuerza en contra de la economía cubana.
Ahora, esos vientos agitan la maltrecha Libreta de abastecimiento. Ojala, en consecuencia, remuevan también la necesidad de producir para devengar un salario en real correspondencia con lo aportado. Cuando el cucharón para llenar los platos sea por fin el trabajo y su justa remuneración nadie tendrá que cruzar los dedos al ver desprenderse las hojas de la Libreta.
Publicado en Bloqueo a Cuba, Cubanos, Economía cubana, General, La Habana, Revolución Cubana, Sociedad, cuba |
Noviembre 6th, 2009 at 9:59 AM
Esta claro que una gran parte de la población cubana tiene una opinión negativa respecto a la libreta de abastecimiento, muchos manifiestan sus deseos de que esta desaparezca, pero realmente gracias a ella hemos tenido acceso a muchos productos de los cuales carecen la mayoría de los países del mundo. Si en algún momento la dirección del país determinara que es oportuno quitarla sería porque habrá una mejor opción para la población. De cualquier manera la libreta de abastecimiento se ha convertido en algo casi indispensable para los cubanos, reflexionemos y recordemos como dice el refrán, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Noviembre 6th, 2009 at 10:25 AM
Antes los abrumadores comentarios diciendo que la Libreta sera quitada y los nuevos precios que ya van apareciendo en algunos productos,ya se pueden oír las desconcertantes preocupaciones en las familias cubanas;pero es verdad que ya va siendo hora que los salarios jueguen un papel dentro de la sociedad.
Noviembre 6th, 2009 at 7:56 PM
¿Será que en algún sitio pueda encontrarse una sustentación numérica de a cuánto ascienden los subsidios, de dónde se saca para subsidiar, qué se hará con esas partidas presupuestarias en caso de que ya no se destinen a subsidios y cómo se pretende reemplazar lo que se deje de subsidiar?
Porque muy bonito, quitan las 4 onzas de chícharos y ahora está a 3.50 la libra por la libre… ¿Y de dónde salían los 3.20 para subsidiar la libra de chícharos?
¿Y qué se hará ahora con esos 3.20?
¿Y cuándo se acabe el chícharo porque los 3.50 tampoco alcanzan para reponer?
Porque, seamos realistas, 3.50 pesos cubanos TAMPOCO ES el precio real del producto.
A mi me cuesta como mínimo 0.75 en dólares.
Noviembre 7th, 2009 at 9:25 AM
Vladia hasta este minuto he leído con mucho enteres tus diálogos con todos tus lectores te felicito, muy pero muy interesantes los temas y tus respuestas ni hablar, además hay que tener paciencia para brindarles las respuestas tan inteligentes a 100% cuban@, ella no entiende, no podrá entender y tampoco quiere entender. Además le pediste que desglosara en que se utiliza el presupuesto en el país donde vive y no lo ha hecho, yo le pido más, como se protege a un ciudadano norteamericano por parte del estado y como lo hace el estado cubano, que maneje las estadísticas que tiene a la mano.
En cuanto a este tema es harto difícil de tratar y tiene relación con los de paternalismo, y la única solución que se vislumbra tiene que ser la aplicación del principio socialista de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo, aunque la intención de la resolución 9 del 2008 fue con este objetivo, en la practica estamos muy lejos ya que a la hora de aplicarlo se distorsiona, los que evaluamos tenemos pocos conocimientos y/o queremos y continuamos haciendo el papel del buena gente y en una brigada que de sobrecumplimiento formo 1000.00, se distribuyen a partes iguales y en muy pocos casos se premia el trabajo de Juan que además de ser el ejecutor principal a pie de obra fue el que más horas y empeño le dedico a la tarea.
Mi opinión es que no se trata de más salario, sino su forma de distribución. Mira antes de salir la 11 en nov 2005, las auxiliares de limpiezas ganaban 100.00 hoy ganan 225.00, ahora cobran el doble, y se le paga estimulo por hacer su trabajo, trabajan en muchos caso menos, y se sienten desmotivadas igual con su salario.
En mi puesto de trabajo no soy ejemplo de entrega, dedicación, soy improductivo y exijo a que en el hospital que está al lado se me atienda un dolor de uña de forma urgente y si no me pasan el dedo por el somaton salgo diciendo que es por no soy amigo del director, y otras tantas barbaridades.
La libreta es algo que todavía no estamos en condiciones de eliminar.
Noviembre 7th, 2009 at 9:41 PM
Ricardo: Si ser alguien es equivalente a tener comida, subsidiada o comprada en su justo precio, entonces sí que andan mal los raseros de algunos
Noviembre 8th, 2009 at 3:22 AM
@Vladia: Se trata de mas que la comida, se trata de la dignidad humana. Porque estar dependiente de las limosnas del gobierno si estas dispuesta de trabajar duro?
Noviembre 8th, 2009 at 2:40 PM
Vladia, buen escrito. Lo principal es el trabajo y éste bien remunerado para poder acceder a los artículos que necesitamos.
Pero lo que plantea 100% es notable. ¿Qué va a pasar con esa plata que se invertía en subsidiar los productos que dejarán de ser subsidiados? ¿Quién costeaba el subsidio de dichos productos? Al final es la población quien subsidia al Estado para que éste ponga la plata donde considera pertinente. El problema ha estado en que:
1- El aparato burocrático e improductivo del Estado es tan grande que se “chupa” gran parte de lo que recauda en términos de plusvalía (o impuestos que nadie sabe). En ese sentido, un punto a saber es que nadie sabe qué % de su salario es destinado para mantener al Estado a modo de impuesto.
2- Asociado a ese desconocimiento de la población en cuanto a las cifras que maneja el Estado, tampoco existe un organismo que fiscalice el uso de esas platas y “obligue” al Estado a gastarlas bien y de manera eficiente.
Jesus dijo: “…gracias a ella hemos tenido acceso a muchos productos de los cuales carecen la mayoría de los países del mundo.”
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Estimado Jesús, eso es un error garrafal. La libreta lo que sí ha hecho es garantizar que lo poco que hay sea repartido de manera equitativa entre las personas. Pero decir que permite el acceso a muchos productos que no existen en la mayoría del mundo evidencia un desconocimiento total del mundo más allá del Malecón. En realidad la cosa es a la inversa, amigo mío.
Noviembre 9th, 2009 at 7:14 PM
Perdón. Me acabo de enterar leyendo los comentarios que me habían preguntado cómo se gasta el presupuesto en el país donde vivo y yo no había respondido.
Lamentablemente, nunca vi la pregunta.
Vivo en Panamá. Todo, absolutamente todo lo que el Estado compra y cuesta más de 1000 dólares se licita a través del sitio wwww.panamacompra.gob.pa
Esto es una especie de tablón de anuncios, amparado en una ley que es la Ley de Contrataciones Públicas, donde se regula cómo comprar con el dinero público.
Cada compra, debe haberse previsto en el presupuesto anterior.
Todas las compras se pueden ver ahí, incluso las de menos de mil dólares, que vienen siendo la caja menuda del Estado.
Si pasa de mil, hay que licitar a ver qué vendedor ofrece mejores condiciones.
De cada compra queda registro público, a disposición de todo el que quiera: quién compró, con qué partida presupuestaria, quiénes ofertaron, por qué se escogió a uno y no a otro. Ah, y los vendedores tienen un tiempo para que se revise si sospechan que hay mal manejo.
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Para más información pueden revisar el sitio.
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Pero como soy cubana, y tributo en Cuba también, insisto en saber: ¿Cómo el Gobierno gasta el dinero que entre todos ponemos en las arcas del Estado cubano?
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Santi, si a ti no te importa lo que hacen con tu plata, allá tú. A mí sí me importa lo que hacen con la mía y siento que me deben una explicación y no me cansaré de pedirla.
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Si hay que comprar cinco mil banderitas, necesito estar segura que la oncemillonésima parte del costo de la banderita que yo aporté, será debidamente gastada en un buen proveedor, que ofrezca buen precio, garantías de durabilidad a la banderita, etc….
Noviembre 9th, 2009 at 7:18 PM
Rudy Félix: entiendo que Jesús se refería a productos realmente autóctonos del mercado cubano: el picadillo texturizado, que no es igual a la soya que venden aquí en los anaqueles de comida de dieta, el café mezclado con quién sabe qué, y ese tipo de productos patentados por la industria alimenticia cubana.