Réquiem por Aida
Noviembre 8, 2009 por Vladia
No apareció en ningún titular, ninguna corona suntuosa y de cintas largas adornó su velorio. Simplemente, Aida murió.
Toda su vida la había dedicado al magisterio. Fue una de esas Maestras con mayúscula a las que cada familia le queda eternamente agradecida por la paciencia, por el amor, por la semilla sembrada.
Había que verla enseñando los secretos de las letras primero, y luego, transitando por los distintos grados de la primaria con el mismo grupo, disfrutándolos mientras ya leían de corrido y redactaban composiciones. Parecía que le hacían un regalo cada vez que se tropezaba con una tarea hecha a conciencia; y casi se ponía enferma cuando el asunto era dar una queja.
Supe casualmente de su fallecimiento, y la anécdota que acompañó la noticia, ha vuelto una y otra vez a mi recuerdo estremeciéndome cada vez con su callada grandeza.
Uno de sus ex alumnos de primaria, ya en la universidad, recibió cierta tarde una llamada de Aida. Era solo para decirle que lo quería mucho y que pensaba en todos. Que los majaderos y los mejores, todos, seguían siendo sus mejores alumnos.
Extrañado por aquella confesión aparentemente sin razón de ser, se comunicó con otros amigos, también de aquella promoción. Cada uno había recibido una llamada parecida.
Días después, Aida moría de cáncer.
Publicado en Cubanos, General, Magisterio cubano, cuba, educación, infancia, valores | 7 Comentarios »