La prensa que nos prensa
Febrero 19, 2010 por Vladia
Ayer, un norteamericano de 53 años incendió su casa y se suicidó lanzándose en una avioneta contra el edifico del IRS -dependencia a cargo de la recaudación de impuestos en Estados Unidos-.en Austin, Texas.
Dejó una nota en Internet donde, entre otras cosas, afirmaba: “Alguna vez leí que el significado de la locura es repetir el mismo proceso una y otra vez y esperar un resultado distinto, así que estoy listo para poner fin a esta locura. Así que aquí tiene, señor IRS opresor, aquí va algo distinto: le ofrezco mi muerte y felices sueños”
Le agobiaban los impuestos, el vacío de sus arcas, y no supo encontrar otra salida. Pero las agencias de prensa titulan “Hombre furioso estrella avioneta”. ¿Cuán grande abismo de significados puede haber entre furioso y desesperado, entre furioso y condenado?
“Si tú estás leyendo esto, sin duda te estás preguntando, ¿Por qué tuvo que pasar esto?” Así da inicio a su mensaje, que “por lo sensible del incidente” ya el FBI lo eliminó de la red. Justamente en las respuestas a la pregunta de Andrew Joseph Snack -que así se llama el suicida, ingeniero informático por más señas-, están las verdades que hay que revelar, divulgar, comentar: un sistema que asfixia a sus ciudadanos, que con la mejor sonrisa coloreada en Photoshop, los pone camino de la muerte.
Solo en los últimos párrafos de algunos de los despachos de agencias, y no en todos, apuntan calificativos como “descontento” o “inconforme”, y hay hasta quien escribió que “despotricó contra los ‘matones y saqueadores’ del organismo fiscal, de los programas gubernamentales de rescate financiero y de las grandes empresas de Estados Unidos.” Eso de despotricar contra tus asesinos es un gesto muy mal educado, ¿verdad?
Conste que no estoy a favor de decisiones como la Andrew, porque, además, perjudicaron a otros: hay dos muertos. Pero ya lo recordaba el catedrático en comunicación Vicente Romano: “Las palabras y los conceptos se utilizan conscientemente para violentar la capacidad cognitiva de las grandes masas, para confundir las mentes, y en última instancia, para imponer significados que se contradicen con la realidad.”
Nota: Felizmente, hay también quienes saben leer entre líneas y logran ver otros estallidos tras el estallido, otras llamas tras las llamas de la casa incendiada. Léanse El pasado es un prólogo, en el Blog de Varela.
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