Paréntesis
Enero 8, 2013 por VladiaAndaba buscando el tema, y ahí lo tenía; literalmente al doblar de la esquina. Que en medio de esta realidad agitada, turbulenta y contradictoria, haya un señor que cada mañana ignore los relojes para dedicarle todo el tiempo del mundo a su perro, bien que merece unas líneas.
Y más aún lo merece porque a él no le importa este texto. Poco le interesa que la gente pase a su lado apurada, que cierto caminante lo mire con la misma compasión o desprecio con que se contempla a un loco o a un vagabundo.
Mientras los autos y guaguas avanzan rugiendo por la avenida Boyeros, a pocos metros, y también a escasa distancia, en los edificios de la Plaza de la Revolución, se continúa armando el rompecabezas de la economía cubana –que es decir, de nuestros destinos-; ese hombre cuyo nombre y vida ignoro se sienta mansamente en la esquina a peinar a su perro, a disfrutarlo.
Tampoco le importó que le tirara fotos. Él tiene bien marcadas sus prioridades. Cuando accionaba el obturador, le escuché comentar con el custodio del parqueo en la acera de enfrente cuánto había mejorado su perrito, que había recogido en la calle casi agonizando. Por el visor contemplé el modo en que miraba y palmeaba al animal, y era tanta la ternura, la fe de la mano acariciante, que no atiné en ese instante a accionar el obturador.
Se me antoja que son dos solos a quienes el azar juntó, y así es aún más conmovedora y gratificante la historia contenida en esta pequeña cuadrícula del mosaico de inicios de año; una cuadrícula donde el tempo es diferente y solo queda espacio para un hombre que ama a su perro.
Publicado en Amor, cuba, Cubanos, General, La Habana, Mascotas | 1 Comentario »


Enero 20th, 2013 at 9:39 AM
Conmovedor, muy buena historia, gracias por fijarte en esos detalles.
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