Estudiar a los estudiantes
Noviembre 16, 2009 por Vladia
Mañana será el Día Internacional del Estudiante y en muchas aulas cubanas habrá celebraciones. Motivos tienen para los festejos, pero también para sentarse a meditar qué más debían estar celebrando que hoy falta al estudiantado de esta Isla.
Está comprobado que los procesos de integración social de la juventud dependen cada vez más de su acceso a la educación, al empleo y a la participación sociopolítica; en tales aristas los cubanos tienen innegables tantos a favor. Basta revisar, por ejemplo, algunas estadísticas internacionales para enfrentarse a realidades como la del conjunto del Tercer Mundo, donde un por ciento significativo de los analfabetos se inscribe precisamente en las edades de la adolescencia y juventud, o constatar que la tasa de desempleo juvenil en Latinoamérica es tres veces mayor que la de los adultos. En este continente, las organizaciones juveniles tienen, por lo regular, que abrirse paso a codazos dentro de la realidad de sus naciones para hacerse escuchar.
En este punto del Caribe insular, la tasa de escolarización prácticamente frisa el ciento por ciento, existe pleno empleo, según han reconocido los organismos internacionales afines a este asunto, y las organizaciones estudiantiles y juveniles han realizado sus congresos con la presencia del propio presidente de la república y la asistencia de los más altos directivos del estado, gobierno y partido.
Todo eso es mucho, pero no suficiente. En el caso del estudiantado en particular -y de cara a este Día suyo- habría también que hacerse otras preguntas: en qué medida se sienten realmente motivados a estudiar?, ¿por qué van a la escuela los estudiantes cubanos?, ¿hasta qué punto pueden estructurar personales proyectos de vida laboral o profesional?, ¿cómo se logra la armonía entre sus vocaciones -si es que estas se forman y alimentan como debería ser- con las necesidades del país?
Las adecuaciones en el sistema nacional de educación puestas en marcha este curso escolar, podrían conducir a respuestas alentadoras a esas interrogantes. Pero será en un futuro mediato porque ha sido fuerte el impacto dejado por algunas decisiones que, paradójicamente, buscaban una cada vez mayor calidad en la escuela cubana. Entre ellas se anota la reducción del número de alumnos por grupo, pero sin disponer en aquel momento de la cantidad de maestros necesaria para tal ajuste. Si a ello se suma el éxodo de docentes que, buscando mejores posibilidades de ingresos y de supervivencia, golpeó al sector durante los años más duros del período especial, el panorama que hasta hace muy poco afrontaba el magisterio cubano no era de los más felices.
De todas formas, la directora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociopsicológicas, doctora María Isabel Domínguez, en su investigación “Juventud cubana y participación social: Desafíos de una nueva época, asegura que aun cuando a lo largo de la última década del siglo XX la educación sufrió los embates de la crisis en sentido objetivo, y el interés por ella se vio algo afectado entre la juventud, conserva un lugar significativo como vía de participación social para ese sector de la población.
“Se apreció, afirma la reconocida estudiosa, un consenso generalizado acerca de que la mayor oportunidad que brinda la sociedad cubana a la juventud es la posibilidad de estudiar, que estas oportunidades siguen siendo amplias, satisfacen en sentido general los intereses de los jóvenes, están al alcance de todos y lograr los más altos niveles depende de los esfuerzos personales”
Al ampliar su aseveración comentó lo interesante de esta realidad considerando que existe una psicología social bastante extendida tendente a responsabilizar al Estado o las instituciones con los problemas que afectan a la población, y a minimizar la responsabilidad de los individuos o pequeños grupos, como resultado de décadas de amplias políticas sociales de beneficio masivo, algunas incluso con componentes paternalistas, refirió. “Sin embargo, concluyó, en este caso la tendencia predominante es a reconocer que las oportunidades existen y depende del esfuerzo personal alcanzar esas metas”.
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